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INES DUGGAN, diseñadora

"CON CADA VESTIDO, ME VUELVO A ENAMORAR DE MI TRABAJO"

"Me encanta sorprender con un rico plato de comida, hacer un florero, imaginar un vestido y darle vida". Así es Inés Duggan: fresca, espontánea, coqueta y muy cálida. Recibió a Novias Magazine en su lugar de trabajo y en una charla amena y distendida, nos contó detalles sobre su historia como diseñadora, ésa que empezó a tejerse en su infancia en el campo y que nació de pura y fantástica casualidad.

Hace más de 40 años que te dedicas al diseño de vestidos de novia, ¿te acordás del primer vestido que hiciste?

¡Sí! El primer vestido se lo hice a mi prima, Bernardette Duggan. La acompañé a ver vestidos pero nada de lo que veía le gustaba y entonces me pregunto si me animaba a hacérselo. Yo desde siempre diseñé mi propia ropa y la de los demás también. Desde que tengo uso de razón que busco embellecer, crear, cocer, transformar, nací con eso, es algo muy natural en mí. Viví en el campo hasta los 13 años y cuando llegué a Buenos Aires sabía cocer gracias a observar mucho a mi madre, además de las clases de costura que tomé desde muy chica. Entonces cuando mi prima me preguntó si me sentía capacitada para hacerle su vestido, no lo dudé. En esa época se usaban vestidos muy estructurados y armados y el que le diseñé fue una revolución total porque era todo lo contrario a lo que se veía. Era un vestido de organza de seda natural en línea "A", con galones suizos con cristalitos que iban desde el pecho hasta los pies. Un vestido muy moderno para la época, que hoy sería divino. Lo tengo guardado como un tesoro.

¿Cómo fue el recorrido hasta llegar a ser Inés Duggan, una diseñadora de renombre?

Después de hacerle el vestido a mi prima, empecéa hacer los vestidos de todas las mujeres de mi familia. Siempre como un hobby, lo hacía por pura diversión. Una trajo a la otra y así se fue armando una red muy grande de conocidas que se acercaban. El día que entró una persona que no conocía, sentí miedo, mucha responsabilidad. Tenía 25 años y ese día me di cuenta de que tenía que hacer algo: o abandonaba la actividad por completo o me zambullía de cabeza a la aventura, siendo conciente de la responsabilidad que implicaba. Por suerte elegí avanzar, probar suerte, y aquí estoy. Di mi vida con amor, vocación y responsabilidad.

Y a pesar de todas las diseñadoras nuevas que fueron surgiendo con el tiempo, vos siempre supiste mantenerte...

Para que funcione hay que estar, poner el cuerpo, el alma y amar lo que hacés. Es clave mantener un espíritu joven y estas siepre actualizada. El alma no tiene edad, siempre podés ser joven si te lo proponés. No pierdo la capacidad de sorprenderme todos los días, con cada novia, con un nuevo vestido, y eso me da una energía inmensa. Hasta me animo a decir que tengo la misma energía que aquella chiquilina de 25 años que era cuando empecé.

¿Qué es lo primero que observás en las chicas que van a verte para hacerse su vestido de novia?

Cada una llega con sus inquietudes, dudas, certezas y estilos, pero todas tienen en común la ilusión que desborda de sus miradas. La ilusión de una novia es la misma desde hace ciglos, siempre ligada al amor, a la esperanza y a la familia. Con cada chica busco ir más allá, sortear esa coraza que todas tenemos y, de a poco, ir conociéndola. Eso me activa y me inspira. Apenas entran las "leo" y cada una es un nuevo desafío para mí, con cada vestido me vuelvo a enamorar de mi trabajo. Me gusta preguntarles sobre sus profesiones, porque no es lo mismo hacerle un vestido a una chica que es actriz o cantante, que hacérselo a una abogada. También me intereso por el tipo de casamiento que va a tener. Son todas pistas que te ayudan a crear el vestido ideal. Y ver la cara de felicidad de una chica vestida de novia mirándose al espejo, es único.

¿Y qué crees que ven ellas en vos? ¿Qué buscan cuando eligen verte?

Creo que vienen por la seguridad de que el vestido va a salir perfecto. Además saben que tengo experiencia y que a la vez me encanta innovar y jugar con lo moderno. Muchas veces me río porque se habla del vestido de novia con la cinta negra como si fuera el último grito, ¡cuando eso ya lo hice hace 20 años! Saben que hay un vestido para cada una, teniendo en cuenta su figura y gustos, priorizando siempre la comodidad. Para mí lo más importante es la actitud de la novia, puede tener puesto un vestido tipo camisón y, sin embargo, ser la novia más admirada.

¿Qué estilos de vestidos son los que más te gustan?

Me gustan los vestidos despojados en donde se luce la protagonista, su piel, su escote... Las colas largas me encantan, pero reconozco que no son prácticas por eso siempre deben ser desmontables. Amo los vestidos de novia cortos cuando se trata de un casamiento más informal; son bien femeninos y originales. Y siempre busco que haya un toque de distinción.

Contacto Inés Duggan: 4811-8945 / 0183